Las noticias sobre la evolución del país son muy pesimistas a corto plazo. El nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, ha llamado la atención sobre la previsible evolución de la economía española en el último trimestre de este año 2011, entre el -0,2% y el -0,3%, y el primero del 2012, que será similar. La crisis cuestiona el futuro de muchos sectores, entre ellos el textil.
La complicada situación de la economía internacional ha afectado a la actividad de la industria textil española. Durante el año 2011 ha resultado imposible observar un patrón claro de comportamiento. A periodos de subidas les han sucedido periodos de bajadas y, después, nuevos ascensos. La explicación hay que buscarla en variables como el precio del algodón que marcó durante la pasada primavera sus máximos históricos. Llegó a alcanzar los 2,5 dólares por libra. Después bajó, añadiendo una situación de incertidumbre en los mercados porque nunca había existido una volatilidad semejante con el algodón a lo largo de la historia.
El Índice de Producción Industrial (IPI) del sector textil, ha registrado cinco cambios de tendencia a lo largo del ejercicio. Las bajadas llegaron al 11,2%, la máxima caída se registró en junio, y las subidas al 8,5%, en enero. El Índice de Cifra de Negocios (ICN) del textil también ha cambiado de signo en cinco ocasiones, con descensos de hasta el 10,7%, en octubre, frente al ascenso de enero, del 20%. El Índice de Precios Industriales (IPRI) vinculado al sector textil se ha mantenido en positivo durante los once primeros meses del ejercicio, pero no ha ocurrido lo mismo con el Índice de Precios al Consumo (IPC) de vestido y calzado. De enero a junio, los precios al consumo de los productos de moda aumentaron, con tasas de hasta el 0,5%; de julio a septiembre, bajaron, con descensos de hasta el 0,2%, y a partir de octubre han vuelto a subir: en noviembre, el ascenso llegó al 0,5%.
El Textil y la globalización
La globalización económica y la liberalización del comercio han sometido al sector textil a un intenso proceso de cambio y reestructuración. Este sector que durante mucho tiempo fue el impulsor del desarrollo de los países industrializados ha sufrido una compleja etapa de transformaciones, pero pese a todo sigue siendo indispensable. El proceso textil se compone de una gama tan extensa de operaciones que hace muy complicado encontrar una industria que sea capaz de realizar todas y cada una de ellas. La competencia de China y el precio de las materias primas han hecho que solo los mejores sobrevivan.
La descomunal actividad que despliega en este sector el gigante asiático ha estancado las exportaciones españolas y ha incrementado el déficit comercial del sector textil. La apuesta actual pasa por producir fuera, en países como China, India, Marruecos o Bangladesh, por el menor coste de la mano de obra y diseñar dentro.
A lo largo de la última década, los productos procedentes de China han multiplicado por seis su peso en las importaciones textiles españolas. Las empresas textiles chinas han desplazado al fabricante nacional porque sus costes son menores y la calidad de una prenda, siempre que haya controles por medio, es la misma que puede tener una fabricada en España. Si echamos un vistazo atrás, tan solo en en un lustro (2004 y 2009) el 30% del sector textil español desapareció a causa de las importaciones chinas. Esto traducido en números, significa que 4.647 empresas dejaron de existir.
Altibajos en la exportación
En 2011, el sector exterior también ha estado sacudido por los altibajos. Durante siete meses se han dado ascensos en las exportaciones de la industria textil, casi siempre de dos dígitos, en octubre se llegó al 53,5%, mientras que han bajado en tres ocasiones: marzo, julio y septiembre, con un descenso máximo del 11,9% en septiembre. Estas cifras dejan claro que no existe un rumbo cierto en la evolución de la industria textil española. Los grandes sí parecen haber acertado con el camino. Inditex registró un beneficio neto de 1.302 millones de euros en el periodo comprendido entre el 1 de febrero y el 31 de octubre, lo que supone un aumento del 10% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. La apertura de tiendas en nuevos mercados como Australia y el comercio on line marcan la tendencia de este gigante de la confección. Pero también hay casos de empresas más pequeñas en este sector, que combaten la crisis con otras armas. Por ejemplo, Velilla Confección Industrial. Una compañía con más de sesenta años en el mercado que ha apostado por la modernización. Cuenta con oficinas comerciales en Asia y en España. Su secreto: el stock y la rapidez en el suministro. Velilla ha construido una nueva planta logística en Albacete, de veinte mil metros cuadrados, con la última tecnología, que puede llegar a almacenar hasta 5 millones de prendas.
Nuevas localizaciones para la producción
La confección de moda en China está dejando de ser rentable para los grandes grupos españoles por el alza de los costes de producción. Marruecos, Túnez, Turquía, Rumanía y Hungría pujan por ser sus sustitutos. Y hacía allí podrían dirigir sus pasos marcas como Adolfo Domínguez, Carolina Herrera y Purificación García. La pionera fue Inditex que eligió producir en proximidad. La compañía de Amancio Ortega tiene en Asia el 35% de su producción. En 2011, Adolfo Domínguez, ha fabricado en China alrededor de un 45% menos que en 2010. Otras empresas españolas han reducido sus pedidos en una tercera parte y su objetivo es localizar su producción en países como Camboya, Bangladesh, Vietnam o Pakistán.
La razón se encuentra en el alza de los costes que supone fabricar en China. En el año 2009, producir allí abarataba entre un 40% y un 45% los costes de producción, mientras que, ahora la diferencia con países cercanos es inferior al 15%.
Este viaje iniciado por la industria textil hacia el norte de África supone una mejora en las condiciones de la cadena logística. El proceso se acorta. Se tarda menos en traer el producto a España, se reduce la incertidumbre de los tipos de cambio y se abarata la tarifa en el transporte marítimo.
Al final, solo los que se adaptan sobreviven.



